18 noviembre, 2016 6:03 pm
LIMA, Perú.-La anticipada retirada económica estadounidense de Latinoamérica bajo el próximo gobierno de Donald Trump hace que los líderes de la región miren al otro lado del mundo, a China, en busca de ayuda para superar los posibles problemas financieros.
Esta semana tendrán la oportunidad perfecta para presentar su caso cuando el presidente de China, Xi Jinping, acuda a la cumbre de la Cuenca del Pacífico como parte de su visita a Ecuador, Perú y Chile.
Este es el tercer viaje de Xi a Latinoamérica desde su llegada al poder en 2013 y, para cuando acabe su gira, habrá visitado 10 países en la región — los mismos que Barack Obama en el doble de tiempo como presidente de Estados Unidos.
Durante la campaña electoral para las elecciones presidenciales estadounidenses, Trump prometió romper acuerdos comerciales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, deportar a migrantes en situación irregular y construir un muro para cortar el paso a millones de ciudadanos mexicanos y latinoamericanos, lo que provocó una ola de preocupación en una región que durante dos siglos ha mirado hacia el norte en busca de orientación política.
En los últimos años China ha ido desplazado a Estados Unidos como principal socio comercial en los países latinoamericanos al tiempo que la demanda de soja, petróleo y hierro de la región alimentó el crecimiento más rápido de las últimas décadas.
Pero recientemente, a medida que la exportación de materias primas se ha ralentizado, las economías locales se han visto golpeadas afectando al en su día tórrido romance con la segunda mayor economía del mundo.
La mayoría de los países sudamericanos han tomado conciencia sobre los problemas de depender de la exportación de productos básicos y preferirían una relación más estrecha con Estados Unidos, que adquiere un tipo de bienes manufacturados que generan más empleos, explicó Margaret Myers, experta en China del centro Inter-American Dialogue de Washington.
“Pero la pregunta es si Estados Unidos va a corresponder”, agregó. “Nadie en la región espera demasiado de Trump en términos de políticas realmente productivas. Esto deja espacio a China para que juegue un papel mucho más importante”.
Algunas de las prioridades de China y sus hechos en la región quedarán expuestos durante la gira de Xi. En Ecuador, una economía equiparada al dólar que enfrenta una fuerte recesión, Xi inaugurará el viernes la mayor presa hidroeléctrica del país, que fue construida por una firma china y financiada con parte de los casi 8.000 millones de dólares que Beijing ha prestado a Quito desde 2007.
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